La Flecha
Solidaridad con "La Flecha"
La anécdota que da título a este blog es de 1966 aproximadamente. Tenía yo menos de 12 años por entonces y era la sombra de mi abuelo, Don Federico. Chacarero que se estaba jubilando (con aportes) junto a sus caballos. Caballos con los que había trabajado por años, de sol a sol (literal) labrando unas pocas hectáreas que, para el tiempo de esta historia, eran sensiblemente menos que la mínima unidad productiva (la cual había dado un salto con la introducción de los tractores). Abuelo y caballos eran para mi una unidad indivisible, no podía concebirlos por separado.Para ir al pueblo a hacer las compras y visitar amigos y parientes, el abuelo tenía reservados siempre dos caballos que tiraban de "la volanta". Un breck
como éste, pero con capota de lona, era tirado por esos dos caballos elegidos. Muchos fueron pasando por ese puesto, pero los que vienen a mi mente ahora son "El Gurí" y "La Flecha". El Gurí era un alazán muy vistoso, de buena figura, que se decía tenía 1/4 de sangre de carrera. Originalmente destinado a caballo de andar, la doma salió mal y el Gurí era una amenaza, se abalanzaba continuamente, era imposible de andar. El abuelo lo reeducó entonces para tirar del breck, tampoco se podía lograr que este caballo rebelde (mal educado) tirara del sulky. La Flecha era una tordilla, hija de "La Estrella", yegua de tiro muy trabajadora en el arado. Tampoco pudo ser de silla, porque si bien mansa, tenía un galope tan alto que era incómodo. Ella si tiraba del sulky como la mejor, lo suyo era el trote.
Mi ilusión era sentarme al lado del abuelo. Cuando logré el permiso para sentarme en el pescante encaré mi siguiente objetivo: conducir el breck.
Un día, sin esperarlo, regresando del pueblo, el abuelo me dio los dos pares de riendas para que conduciera. Pero al hacerlo me dio también el látigo, y ante mi expresión de confusión me dio la siguiente explicación:
A "La Flecha" hay que cuidarla, es de muy buen corazón y ella siempre va tirando, si la dejás, lleva el coche sola, pero así se va a enfermar. El Gurí es vago, vas a ver que afloja el tiro, no lo dejes. Si ves que afloja y trota un paso atrás de la Flecha, lo tocás suave en el anca con el látigo. El ya sabe que hacer. Que tense el tiro, que haga su parte.
Hoy el gobierno nos pide "solidaridad" y castiga con los impuestos a quienes precisamente llevamos el tiro tenso, a los que pagamos (y en la medida en que pagamos) los impuestos, mientras que los gurises de variados pelajes siguen trotando con el tiro flojo.
Hay vivos de todos los tipos. Los vivos y pobres que cobran el plan de asistencia y trabajan en negro, ni se nos ocurra regularizarlos, pagar sus cargas sociales, etc. ¡Pierden el plan! por eso se niegan.
Conozco un paisano muy simpático, con cinco hijos, son ocho en la casa y cobran siete planes de ayuda, pero ademas vive en terreno usurpado al estado y "está colgado del servicio eléctrico". Hace changas, cuando quiere. De esta clase conozco muchos más, no tan extremos.
Vivos no tan pobres como el verdulero del barrio al que le va bien, tiene su chata (camioneta para los que no entienden "chacarero"), va agrandando el negocio paso a paso, ... eso si, todo en negro. El también tiene su subsidio por pobre y por su hija, si factura los pierde.
¿Y el carnicero? no se si carnea ajeno como se dice, pero los precios son muy buenos. Eso si, no le hables de pagar con tarjeta de débito o pienses en pedirle que te de un ticket. Todo es negro. Lo que nos roba a todos en parte lo comparte con sus clientes. ¡Un Robin Hood! con siete (7) empleados.
Cada vez que se pagan planes sociales, salarios, jubilaciones, ... las colas en los dos únicos cajeros del pueblo son interminables. El pueblo retira el dinero del banco y se maneja con efectivo, de tal forma puede acceder a los mejores precios con el "vamos y vamos con los impuestos que no pagamos". En la cola hablan de lo mal que está el hospital, la escuela, sobre la falta de seguridad...
No gobierna mi abuelo, el que lleva las riendas azota a la Flecha para ayudar al Gurí a trotar aún más holgado.
Se toma de la economía solidaria, la única posible, la que comparte las ganancias pagando impuestos. Reparte en, y fomenta, la economía egoísta de los que no quieren tirar del carro, hacerse cargo de la educación, la salud, la seguridad, los servicios del estado, ...
No se si lo notaron, pero La Flecha no da más. Hoy (12/01/202) salieron estas dos notas que manifiestan el problema:
los que no dan más
los que se van
como-trabajar-a-perdida (14/01/2020)
Alguno creerá que me olvido de los otros gurises, los no tan pobres. Pero no me olvido de ellos. En la argentina no hay ricos, eso dice el INDEC. En julio-2019 la encuesta permanente de hogares decía que declaraban ingresos por encima del mínimo-no-imponible de ganancias menos del 10% de quienes tienen ingresos. Y esto no cambia si limitamos la muestra a quienes son empleados. En un país donde solo entre el 35-40% son empleados en términos legales, siendo el resto "trabajadores por cuenta propia" y empleados informales (en negro) esto significa que la empresa privada no da ganancias, que las profesiones liberales (médicos, abogados, contadores), el comercio y la empresa tienen ingresos al nivel de un Jefe de Trabajos Prácticos con dedicación exclusiva y 15 años de antigüedad en una universidad nacional. Pero los docentes universitarios viven quejosos de que el dinero no alcanza y, haciendo la prueba, están en lo cierto.
Si le creemos al INDEC, el director de una escuela primaria de la Pcia de Buenos Aires (24 años de servicio) tiene ingresos comprendidos en el 5% superior de los ingresos del país. ¿Estos son los ricos? Algo anda mal, y es sencillo de ver: estoy comparando salarios de convenio contra ingresos declarados en una encuesta. En los primeros no se puede mentir. La conclusión es obvia: la encuesta sobre ingresos releva solo lo que las personas quieren declarar sobre sus ingresos, y, ¡oh! ¡casualidad!, eso es siempre menor que lo que los convertiría en contribuyentes.
Esta misma estadística, con la misma metodología errónea nos da el nivel de pobreza que compara costos reales de una canasta con ingresos declarados. En el país de la evasión, en el país de la mentira, esto es ridículo. Pobreza hay, pero ¿cuanta es? realmente no sabemos.
Como "Flecha" que soy, estoy harto. Quiero que gobierne don Federico. No quiero escuchar más de derechos sin obligaciones.
Sucesivos gobiernos han logrado que la honestidad sea una desventaja social. El principal derecho de los argentinos es el "derecho a la evasión", quienes no podemos ejercerlo somos ciudadanos de segunda.
La Flecha no quiere ni puede vivir así. Hoy reclama la solidaridad de las otras Flechas, de los que quieren salir adelante tirando del carro, pero sin vagos ni vivos. Pero... ¿cómo esperar que el gobierno de los gurises les recuerde sus obligaciones?
Técnicamente, la Argentina es un proceso de Lotka-Volterra, de depredador-presa. El aumento de los depredadores (gurises) lleva al decremento de las presas (flechas), pero la escasez de presas causa el decremento de los depredadores, por falta de los recursos que son las presas, y permite la recuperación de éstas generando así un proceso eterno de oscilaciones donde unos y otros alternan en la amenaza de extinción. Un país de presas es viable, uno solo de depredadores no.
Es hora de reconocer que solo la Flecha es solidaria y solo ella es digna de solidaridad. La única salida posible para la AR es que gobierne el abuelo: aliviar la carga de la Flecha, no molestar a los gurises arrepentidos que tensen los tiros y tratar con el látigo a los que persistan en su falta de solidaridad.
(Esta no es la Flecha pero me la recuerda. Tomada de Fingimos lo que somos, seamos lo que fingimos!)
